50mm 50cm

About This Project

50mm 50cm és un projecte d’il·lustració i fotografia realitzat amb Sebastià Martí. Va ser exposat a Barcelona i aquí podeu veure la nota de premsa.

 

Text de presentació del projecte:

 

“Todo empezó con unas libretas.

 

Inicialmente, esta exposición iba a ser una retrospectiva de los sketchbooks de Sebastià Martí. Quince años de paisajes, retratos, sexo, mundos fantásticos e infiernos privados. Sin embargo, montar una exposición de estas características presenta muchas dificultades, especialmente en el caso de una galería pequeña. Los sketchbooks —esos cuadernos que los ilustradores llevan siempre encima para que la inspiración no les pille desprevenidos— parecen diseñados justamente para no ser expuestos. Son objetos personales, íntimos, algo así como el diario de un ilustrador. Su estado natural es el de estar cerrados: solo se abren para dibujar en ellos y para posterior regocijo del autor o, a lo sumo, de su círculo más cercano. Y para consumirlos es necesario recorrer con la mano (es decir, hay que tocar) cada una de sus páginas.

 

La manera evidente de salvar estos obstáculos es recurriendo a fotografías. Y aquí es donde entra en escena Astrid Torra y donde el proyecto se reinventa. Los dos se reúnen y piensan: en lugar de hacer lo obvio, un registro fotográfico de una serie de ilustraciones, en otras palabras, en lugar de poner la fotografía al servicio de la ilustración, vamos a crear un objeto nuevo en el que las fuerzas estén compensadas. Fotografías de sketchbooks, sí, pero jugando con el sentido de las ilustraciones a través de la puesta en escena.

 

50mm 50cm es el resultado de este experimento. Como indica el título, se trata de una colaboración a partes iguales, aunque este 50-50 hay que entenderlo como un promedio: fotografía e ilustración se reparten el protagonismo en un porcentaje que oscila de una instantánea a otra.

 

Cada pieza es el fruto de un brainstorming individualizado. Este modus operandi tiene algo de creatividad de agencia, un terreno que los dos conocen muy bien. El punto de partida es un briefing mínimo, con una sola exigencia —una libreta abierta—, y a partir de aquí el reto consiste en buscar un elemento en la ilustración que encienda la chispa, que inspire una idea estimulante, ya sea en el plano visual o en el semántico (o en ambos).

 

Basta con echar un vistazo rápido a la sala para hacerse una idea del nivel de promiscuidad creativa alcanzado. Cada obra define su propio objetivo, inspirándose en la ilustración. En ocasiones, la puesta en escena refuerza el sentido de la ilustración, la prolonga más allá de la libreta, le proporciona un envoltorio real. En otras, busca la contradicción, ya sea con efectos humorísticos o nostálgicos. A veces las asociaciones son menos evidentes e invitan a la reflexión. A veces son puramente formales. Hay espacio para la poesía visual, el humor gráfico y el fan art.

 

De igual forma, cada obra define su propia estética. En este sentido, el despliegue de estilos y técnicas es inagotable. La dirección de arte se nutre de recursos que abarcan desde el handcraft hasta el modelado de figuras, pasando por la ilustración (digital y en papel), las acuarelas, los modelos humanos y toda clase de atrezzo y localizaciones.

 

Por último, ¿cómo hay que enfrentarse a esta exposición? El carácter híbrido de las piezas tiene un efecto curioso. Lo que tenemos en última instancia es una serie de fotografías artísticas, analizables bajo los correspondientes parámetros, pero todas ellas contienen un objeto —la ilustración del sketchbook— que pertenece a una categoría estética diferente, con su propio repertorio de códigos, convenciones y especificidades, y que puede ser evaluada de manera independiente. Y luego, por supuesto, tenemos la interacción entre las dos disciplinas, esto es, la idea que ensambla la ilustración dentro de la fotografía. La manera de ponderar cada uno de estos tres elementos (fotografía, ilustración, idea) depende de criterios personales. Sin embargo, habida cuenta la ingente variedad de estilos de ilustración, puestas en escena y tipos de ideas, podemos aventurar, con poco margen de error, que de entre las treinta y cuatro obras expuestas, hay al menos una esperando a cada visitante.”

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Projecte personal